La Psicoterapia Existencial investiga la existencia humana y sus preocupaciones fundamentales. Identifica, mediante el diálogo, nuestros prejuicios y maneras de proceder en la vida. Tiene una disposición abierta a la situación particular del paciente y a las formas de experimentar su vida. Se centra en los conflictos que surgen por enfrentarnos a un mundo que, insospechadamente, amenaza la manera particular en que nos hemos explicado nuestra existencia.

Para la Psicoterapia Existencial, todo “conflicto es el inicio de la consciencia” (E. Spinelli). El conflicto es reconocido como una condición inseparable a la existencia humana, de manera que no es algo que se encuentra externo a nosotros, ni tampoco algo que sea inadecuado, sino que es originado (principalmente) por la manera particular en que hemos entendido el mundo. Así, todos padecemos —por lo menos— un conflicto en nuestra vida.

Ante este padecer, la Psicoterapia Existencial clarifica y comprende los valores, significados y creencias que han facilitado u obstaculizado las estrategias que hemos implementado para entender el mundo. Busca poner a la luz (o en la sombra) lo que previamente callábamos o suponíamos respecto a nuestra forma de vivir, pues hemos comenzado a dudar sobre la apropiación de nuestra existencia.

La Psicoterapia Existencial no es un método y sí una actitud filosófica que, partiendo del arte de plantear preguntas y no del diseño de respuesta, atiende y cuida —también— aquello que surge como fenómeno en el espacio terapéutico. Mantenerse en las preguntas promueve la posibilidad de un diálogo más honesto, verdadero e íntimo, hacia nosotros mismos y hacia lo otro, teniendo sólo por objeto la vida, como medio la razón y el lenguaje, y como fin la verdad.

En este sentido, el psicoterapeuta existencial invita al paciente a que, juntos, den cuenta de su cotidianidad, centrándose en: 1) la manera de interrelacionarnos con los otros (donde lo otro pueden ser otros individuos, objetos, ideas, creencias, fantasías, etc.), 2) nuestras preocupaciones existenciales y 3) nuestra expresión fundamental: la angustia.

La Psicoterapia Existencial confía en que, el entrelazado de los “momentos existenciales, su tensión, su conflicto y su armonía mutua” (E. Fink) son un proyecto abierto que no se limita a explicar la existencia exclusivamente de manera biológica, anímica o espiritualmente. Más bien, la Psicoterapia Existencial penetra comprensivamente en las paradojas y dilemas que se nos presentan en nuestra vida vivida y que nos llevan a un encontrarnos “siempre-ya-con-nuestro-ser-en-el-mundo” (Heidegger) y el estado de ánimo que eso nos infunde, pues “ser es ser afectado” (Ortiz-Osés), es decir, nuestros pensamientos siempre irán acompañados de un afecto y no de la neutralidad en la que, comúnmente, nos decimos estar.

Por último, la Psicoterapia Existencial se sumerge en los asuntos humanos más desde un saber (como la luz que surge del desconocimiento, un saber inmerso en la obscuridad, en el no saber, en el misterio) y menos desde la explicación, pues hay vivencias que las palabras no alcanzan a describir. El mundo y sus fenómenos se muestran para todos: el río que se crece, el llanto de un niño, el amor no correspondido, la muerte de los padres, el sentido que se nos desvanece, en concreto, una totalidad infinita desplegada “más allá del dominio de nuestra experiencia” (E. Fink) de la que no siempre podremos dar sentido y/o explicación.

A todo esto le agregamos la rama de especialización de la sexolgía clínica y educativa, en la que se ahonda en el hecho sexual humano, desde todas sus perspectivas, filogenéticas, ontogenéticas, antropológicas, socioculturales, fisiológicas, pedagógicas, clínicas e investigativas. La sexología, como ciencia y como profesión, implica, desde lo multidisciplinar y/o lo interdisciplinar, a un gran número de disciplinas y especialidades médicas y humanísticas, abarcando así todos los aspectos de la sexualidad.

Los temas son bastos e innumerables, pues existen sexualidades como personas habemos en el mundo. Entre los más frecuentes se encuentran las disfunciones sexuales, las preferencias sexuales, embarazos no deseados, aborto, problemas de pareja, desarrollo y sexualidad infantil y del adolescente, infecciones de transmisión sexual, expresiones comportamentales de la sexualidad, género, discapacidad y sexualidad, “adicciones” sexuales, pornografía y otras expresiones gráficas de la sexualidad, infidelidad, abuso sexual, violencia de género, entre otras muchas que se van presentando a lo largo de la vida y desarrollo de todo ser humano.

Te invito a conocer más sobre los temas que trato en consulta privada y sus diferencias respecto a otras aproximaciones psicoterapéuticas.